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Ubicació: Alcarràs, l'unic lleidatà que ha estat 8 anys seguits a preferent
Qui tingui temps ja sap que pot fer, jo e llegit tota la entrevista i es forsa bona del jove jugador canari
We love Spanish Chocolate! Esta exclamación, acuñada por la conocida publicación estadounidense de baloncesto ‘Rip City’, revista oficial de los Portland Trail Blazers con tres lustros de existencia, refleja a la perfección la creciente corriente de comunión y sintonía que se está fraguando entre nuestro Sergio Rodríguez y la afición de la franquicia del estado de Oregón. Marcos Beltrá, periodista y amigo personal del base tinerfeño, nos acerca en primera persona, desde el mismo Portland, a la apasionante aventura que está viviendo el más joven de los cuatro representantes españoles en la NBA. Publicamos aquí la primera parte de este extenso reportaje
“Me hace ilusión que me llamen así, ‘Spanish Chocolate’. Pero no porque me guste de una manera especial este apelativo, sino más bien porque aquí, en Estados Unidos, son muy dados a poner motes y éstos suelen tener siempre un significado positivo. Si utilizan un apodo es porque les gustas, porque te tienen cariño. Y eso siempre es de agradecer, claro”, nos explica Sergio Rodríguez durante una de nuestras animadas charlas, acomodados en uno de los sofás del salón de su apartamento de Lake Oswego, una bonita zona residencial a las afueras de Portland.
Si bien el sobrenombre no perduró demasiado en el Viejo Continente, el de ‘Spanish Chocolate’ es un calificativo que le fue dado a Rodríguez en 2004, durante el Campeonato de Europa Júnior celebrado en Zaragoza, en el que tanto la Selección Española (medalla de oro) como Sergio (elegido MVP del torneo), maravillaron a medio continente… y a los ojeadores de las franquicias de la NBA presentes. Dos años después de aquello, el club y los medios de comunicación de Portland han adoptado dicho sobrenombre como suyo propio, encargándose de publicitarlo para satisfacción de unos aficionados encandilados con el juego creativo, eléctrico y plástico de nuestro protagonista, con el espectacular don para el pase de un jugador español de tan sólo 20 años de edad al que no pocos en Estados Unidos comparan con Jason Williams, ‘White Chocolate’, el talentoso base de los Miami Heat. “Steve Nash y Jason Williams son los bases que más admiro de toda la NBA. Así es que me resulta gracioso que se me compare con uno de ellos dos”, nos indica con un guiño y una amplia sonrisa uno de los chicos de oro coronados este verano en Japón.
Que Rodríguez disfruta del beneplácito y de las simpatías de su nueva afición es un hecho incontestable, fácilmente comprobable cada vez que el tinerfeño pisa el parquet del Rose Garden. Sin embargo, la travesía de Sergio en Portland, también conocida como Ciudad de las Rosas, no está resultando siempre un camino de… precisamente eso, rosas. Y es que, al igual que sucede con la gran mayoría de debutantes, el más joven de nuestros representantes patrios en la NBA está abocado a sortear no pocos obstáculos en su particular recorrido por hacerse un sitio en la NBA, por asentarse en la mejor competición de clubes de baloncesto del planeta.
Cuando el pasado 28 de junio (madrugada del 29 en España) Sergio Rodríguez Gómez era elegido en la posición número 27 del Draft de la NBA de 2006 por los Phoenix Suns, que inmediatamente traspasarían sus derechos a los Portland Trail Blazers, el sueño de toda una corta pero intensa carrera deportiva se hacía realidad. Medio año después de aquello, el base español siente que la decisión de cruzar el charco y de embarcarse en la aventura NBA, tachada por algunos como de precipitada, ha merecido totalmente la pena, a pesar de los frecuentes obstáculos que afloran por el camino: “Desde siempre deseé jugar en la mejor liga del mundo. Y, sinceramente, no veo porqué debería haber renunciado o haber aplazado este sueño, cuando las circunstancias que se dieron para dar el paso eran a mi juicio las idóneas. Algunos señalan que me debería haber quedado en Europa para seguir madurando como jugador antes de estampar mi firma en un contrato con un equipo de la NBA. Pero, ¿por qué esperar si tenía la posibilidad de venir en este momento? Siempre es mejor dar el salto antes que después; cuanto antes se haga mejor. Me explico… Independientemente de la edad que tengas, las dificultades a las que debes enfrentarte y los cambios que se te presentan por el simple hecho de ser un debutante van a ser siempre los mismos: eres europeo y te tienes que aclimatar a otra cultura, adaptarte a una competición diferente... Y no me cabe ningún tipo de dudas de que todo lo que he vivido hasta el momento desde mi llegada a Portland, y todo lo que me queda por pasar en este mi primer año de rookie, resulta sin lugar a dudas mucho más fácil de asimilar y de sobrellevar con 20 años que siendo más veterano. Y hay otra cuestión a destacar. Algunos creen que el hecho de venir a la NBA representa como una especie de culmen, de tope, en el sentido de que ya no puedes seguir mejorando. Y eso en absoluto tiene porqué ser así”, nos confiesa el base, nacido en Santa Cruz de Tenerife el 12 de junio de 1986.
La confianza absoluta en sí mismo, la fe ciega en sus posibilidades, es precisamente uno de los inalterables signos de identidad de la personalidad de Sergio. Se trata de una valiosa virtud, ganada a pulso, por derecho y merecimiento propio, a lo largo de su trayectoria deportiva hasta la fecha. Y es que el chicharrero es un baloncestista acostumbrado a afrontar desafíos desde su adolescencia… y a superarlos con nota. Sergio Rodríguez abandonaba su ciudad natal, su familia y su entorno con tan sólo 14 años para desplazarse a Bilbao y recalar en uno de los ya desaparecidos Centros de Formación Siglo XXI, una de las mejores factorías de talentos de la historia del baloncesto español. Tres años después de aquello, con 17 primaveras, otro nuevo desafío le aguardaba a nuestro protagonista en la capital de España, esta vez bajo el nombre de Club Baloncesto Estudiantes. Tras una campaña en la Liga EBA (2003-2004), llegó el paso a la plantilla del equipo ACB estudiantil donde militaría dos temporadas (2004-2006), convirtiéndose en uno de los favoritos de la afición colegial y siendo elegido Jugador Revelación de la ACB 2004-2005.
Tras experimentar desde su más tierna juventud las luces pero también las sombras del baloncesto, tras hacer del inicio de su trayectoria deportiva una continua superación de obstáculos, no es de extrañar que a Sergio no le asusten los retos, por muy grandes que puedan parecer. El desafío NBA es el último que afronta… De momento. “Desde el principio supe que la NBA es una carrera de fondo. Una cosa es que desde chico tuviera posters de Nash, de Williams o de Kevin Garnett colgados en mi habitación de Tenerife y otra bien distinta es que haya venido aquí cegado, con una idea equivocada de lo que es la NBA. En ningún momento he pensado que mi aclimatación me llegaría del cielo o que me asentaría en la NBA de la noche a la mañana. Al contrario. De hecho, me siento feliz y orgulloso de todos y cada unos de los días que he pasado hasta el momento aquí, de todas y cada unas de las situaciones que he vivido, de todas las alegrías y sinsabores. Porque todo ello forma parte de un todo, de un largo proceso de aprendizaje. Hablando en plata, a veces me jode mucho cuando juego poco, pero estoy muy tranquilo y asumo la situación sabiendo que me llegarán más oportunidades. Jamás me desanimo, sino que sigo trabajando duro pues sé que habrá más oportunidades para mí”, nos relata un combativo e inasequible al desaliento Sergio, que a buen seguro convencería al mayor de los escépticos gracias a su alto nivel de auto-confianza y a su contagioso optimismo.
Nate McMillan, el entrenador jefe de la franquicia del estado de Oregón, dirige un proyecto significativamente remozado con respecto al de la temporada anterior. Los Blazers actuales presentan a nada más y nada menos que ocho caras nuevas con respecto al curso anterior, un 2005-2006 para el olvido en el que Portland fue el farolillo rojo de toda la NBA (61 derrotas por tan sólo 21 victorias). Aunque todavía quede mucho margen de mejora, a pesar de que un estilete importante como es Darius Miles no regresará a las canchas hasta la campaña 2007-2008 (tras haber sufrido una intervención en una de sus rodillas), todo parece indicar que los peores momentos ya quedaron atrás, en el pasado, para los de Oregón. La clara mejoría en cuanto a rendimiento y resultados se refiere se ha empezado a hacer bien evidente en estos dos primeros meses de la NBA 2006-2007 y muchos analistas estadounidenses se aventuran a señalar a la franquicia de Portland como una de las de mayor futuro de toda la liga a medio plazo.
Y es que, al margen de Sergio, las otras dos elecciones de los Blazers en primera ronda del pasado draft son dos rookies que apuntan como posibles All-Stars en el futuro: Brandon Roy, que se está destacando como un escolta muy completo y polivalente tras perderse más de un mes de competición por una lesión en el talón; y el ala-pívot y número 2 del draft LaMarcus Aldridge. El futuro sonríe a los Blazers si tenemos en cuenta, además, que los dos buques insignia de la plantilla son todavía muy jóvenes: Zach Randolph (25 años), un hombre un tanto controvertido fuera de las canchas pero asentado por derecho propio como uno de los mejores ala-pívots del mundo, siendo el único jugador de toda la NBA, en lo que llevamos de 2006-2007, que está promediando 25 puntos y 10 rebotes por partido; y el base de segundo año Jarrett Jack (23 años). “Jack es un jugador joven, de 23 años, más físico que yo y, además, bastante buen tirador. Al estar aquí desde la temporada pasada, es normal que McMillan tenga un mayor grado de confianza en él. Jarrett es además un buen tipo y me ha tratado muy correctamente desde el principio. Pero yo venía de estar con Nacho (Azofra) y, claro, aquello era otra cosa. Azofra y yo teníamos una ligazón muy especial, una relación imposible de comparar con la que tengo con Jack. Nacho no es demasiado cebolleta (risas), no es de esos que están todo el día contando batallitas, pero cuando hablaba había que escucharle muy atentamente. Siempre que me decía algo, cada vez que me daba un consejo, le prestaba una atención muy especial, tal y como merece un crack como él”, nos explica el número 11 de los Blazers cuando le pedimos que nos hable de sus dos referencias más cercanas en el puesto de base.
Partiendo de la base de que Jarrett Jack promedia unos 35 minutos en pista por partido como director de juego titular, y teniendo en cuenta que Sergio debe disputarse la presencia en cancha con el base de quinto año Dan Dickau, el rendimiento y los números del tinerfeño sólo pueden ser considerados, como mínimo, de meritorios. De los 32 partidos disputados hasta la fecha por los Trail Blazers en este curso 2006-2007, Rodríguez ha estado en liza en 26 de ellos, con 10 minutos de juego de promedio por encuentro. Pero lo que resulta particularmente subrayable es que Sergio ha saltado a la cancha ininterrumpidamente, en todos y cada uno de los envites, desde el 14 de noviembre pasado (es decir, desde el séptimo choque de la regular season). Este hecho es especialmente destacable si tenemos en cuenta que su teórico rival para el puesto de segundo base del equipo, Dan Dickau, lleva, por decisión técnica de Nate McMillan, los ocho últimos partidos sin vestirse de corto.
A pesar de lo anterior, de ser además el líder en asistencias de entre todos los rookies de la liga y de disputarse noche tras noche con el mismísimo Steve Nash (elegido MVP de la liga dos años consecutivos) el liderazgo de toda la NBA en la clasificación absoluta de mayor número de asistencias por 48 minutos de juego, el español no acaba de recibir la dosis de regularidad y de continuidad deseables por parte de su entrenador. Así, sorprendentemente, el tiempo en pista de Rodríguez sufre grandes variaciones de un día para otro: “Está claro que no resulta siempre sencillo rendir a buen nivel si no gozas de continuidad. Pero eso es algo que asumo y que me motiva aún más para seguir trabajando, cada día más duro. Creo que lo estoy haciendo bastante bien si tenemos en cuenta todas las circunstancias. Considero que estoy aprovechando las oportunidades que se me ofrecen. Aunque soy joven y todavía tengo mucho trabajo por delante, desde que he llegado a Portland he mejorado mi tiro y estoy algo más fuerte. En la NBA el estilo de juego es más físico y se producen bastantes menos ayudas en defensa, prácticamente las ayudas se limitan a intentos de tapón. Por otro lado, resulta fundamental acostumbrarse al intenso ritmo de partidos y a otras diferencias sustanciales con respecto a Europa, como son que la línea de 3 puntos se encuentra a mayor distancia o la circunstancia de que el juego se detiene muy a menudo debido al gran número de tiempos muertos existentes. Aunque sea por poco tiempo, siempre salgo a hacer mi juego habitual, intentando no perder demasiados balones. Cuando me pone en pista, McMillan pretende que le dé vidilla al equipo, que intente cambiar el ritmo del encuentro. A veces jugamos algo lentos, quizá por el cansancio acumulado, y mi función es la de dotar de viveza y de ritmo a nuestro ataque. En tres ocasiones, la última contra Toronto, el coach me ha sacado únicamente durante los últimos segundos de un cuarto para jugarme el último tiro, la última posesión. Por lo general suelo tener muy buenas sensaciones cuando estoy en pista, me entiendo bien con mis compañeros. Y creo que mi juego agrada a nuestro público”, nos relata el carismático base chicharrero.
Tal y como indicábamos anteriormente, las oportunidades con las que contó el número 27 del draft en el arranque de temporada fueron mínimas, prácticamente inexistentes. Tras ser carne de banquillo durante las dos primeras semanas de la regular season, la racha negativa del ex estudiantil se truncaba en Minnesota aquella señalada noche del 14 de noviembre en la que el español repartía ocho asistencias y anotaba 2 puntos en los 12 minutos que permaneció en cancha ante el conjunto de Kevin Garnett: “Hasta que llegó ese encuentro no había entrado en la rotación. Pues bien, durante aquellas semanas un tanto aciagas para mí, Raül López tuvo todo un detalle conmigo, enviándome un SMS que significó mucho para mí. Sobre todo porque lo hizo de una manera muy natural, con el corazón. Él y yo nunca hemos compartido vestuario, pero si ha habido un base español que me ha marcado y al que he seguido ese es Raül. Y me hizo mucha ilusión que se acordara de mí en esos momentos, precisamente él, alguien que pasó por una situación similar a la mía… Ese mensaje de aliento suyo me ayudó mucho. Tras todo lo que ha sufrido, tras sus graves lesiones de rodilla, me alegro muchísimo de que le estén yendo tan bien las cosas en su segunda etapa en el Real Madrid, de que se esté viendo al mejor Raül López en la ACB. Se lo merece”.
Publicat: 06 Gen 2007 - 12:23
Tucho
Un crack del Lleida
Registrat: Jul 11, 2004
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Segundo capítulo del interesantísimo relato El penúltimo desafío de Sergio. Marcos Beltrá, periodista y amigo personal del base rookie de los Trail Blazers, nos acerca de primera mano, desde el mismísimo Portland, al reto NBA de Sergio Rodríguez. En esta segunda y última entrega continuamos conociendo a fondo la apasionante aventura que está experimentando, con sus luces y sus sombras, el más joven de los cuatro representantes españoles en la NBA
El penúltimo desafío de Sergio (I)
Uno de los aspectos fundamentales para la pronta integración de cualquier jugador foráneo a la NBA se encuentra en el idioma. De ahí que Sergio Rodríguez y sus agentes, Arturo Ortega y José Ortiz, tuvieran bien presente desde el comienzo que el inglés debía ser un asunto prioritario de cara a allanar el proceso de aclimatación del ex estudiantil a la mejor liga del mundo. Así, decidieron proponerle a Alfredo García, entrenador de baloncesto y ex director deportivo del Etosa Alicante y del Tenerife Rural, que se desplazara a Estados Unidos durante las cuatro primeras semanas de Sergio en Portland para ayudarle con el idioma y asistirle en todos los asuntos relativos a su nueva vida: “El hecho de contar en un inicio con la presencia de Alfredo a mi lado fue importante ya que me ayudó mucho, sobre todo con el tema del idioma. Porque, aunque yo chapurreaba algo de inglés, me costaba mucho hacerme a los diferentes acentos”, nos relata el ‘Chacho’ mientras juguetea con el cojín -adornado con el logotipo de los Blazers- que adorna el sofá principal de su domicilio. “Además, García me echó una mano con todos los temas relacionados con la casa, con los típicos papeleos, etcétera. Aparte, desde mi llegada a Portland cuento con una profesora de inglés que, siempre que el calendario de viajes lo permite, me da clases particulares un par de veces a la semana. Y la ayuda de Kaleb también ha sido muy importante. A diferencia de cuando llegué, ya lo entiendo prácticamente todo, incluyendo por supuesto las instrucciones de McMillan”.
Kaleb es Kaleb Canales, el coordinador de vídeos de los Trail Blazers, el encargado de preparar los scoutings de los rivales de la plantilla dirigida por Nate McMillan. Canales, de origen mexicano, vive literalmente en su despacho del Trail Blazers Practice Facility, el complejo de entrenamiento de la franquicia, situado en Tualatin, a unos 10 minutos en coche del domicilio del base tinerfeño en Lake Oswego, una agradable zona residencial a las afueras de Portland. La cercanía con Tualatin fue precisamente la razón principal que motivó que Sergio se decantara por Lake Oswego a la hora de alquilar casa. Y es que el equipo de Oregón jamás entrena en el Rose Garden, su pabellón de juego. Todas las sesiones preparatorias, incluidos los walk-throughs (repaso de sistemas) y las sesiones de tiro en días de partido, tienen como escenario el Practice Facility de Tualatin.
Una tarde-noche, víspera de un encuentro, Sergio ejerce de nuestro particular cicerone durante una visita al Trail Blazers Practice Facility. Considerada como una de las más modernas y funcionales instalaciones de entrenamiento de toda la NBA, el complejo de entrenamiento de la franquicia dispone de dos impolutas canchas de baloncesto, de dos confortables vestuarios totalmente equipados, de espaciosas oficinas para todo el staff técnico del equipo, de una amplia sala de musculación equipada con todo lujo de detalles, de piscinas terapéuticas y un largo etcétera. Nada más acceder al recinto, al particular cuartel general del conjunto entrenado por Nate McMillan, nos topamos con Chico Salas-López. Salas-López es el responsable de dicho complejo deportivo y uno de los miembros de la organización de los Trail Blazers que más ayudó a Rodríguez durante sus primeros pasos en Portland. Unos minutos en amigable charla, ¡en español!, junto a Canales, Salas-López y Sergio, nos bastan para percatarnos del buen ambiente reinante. A ello contribuye sin lugar a dudas el particular sello desenfadado y cercano que habitualmente le imprime el tinerfeño a su vida diaria. Tras pasar unos días en Portland, conviviendo codo con codo junto a ‘Spanish Chocolate’, uno experimenta la sensación de que el ‘Chacho’ está verdaderamente integrado en su nuevo entorno, de que se siente casi como en su salsa, como si se encontrara precisamente en las Islas Afortunadas que le vieron nacer. Cuando en realidad la escalofriante cifra de 9.000 kilómetros separan a Portland de su Santa Cruz de Tenerife natal: “Me considero una persona comunicativa y positiva y siempre intento poner de mi parte para contribuir a que haya buen rollo allá por donde paso. Y aquí he tenido la suerte de toparme con muy buena gente”.
La particular ciudad deportiva de los Blazers está a disposición de la plantilla 24 horas al día, siete días a la semana, 365 días al año. La puerta de acceso al recinto se abre mediante un sofisticado dispositivo de huellas dactilares. De esta manera, lo único que debe hacer aquel Blazer que desee hacer uso de las instalaciones es simplemente personarse allí, sin necesidad de avisar a nadie de antemano: “En alguna ocasión, tras un partido en el que no me he encontrado demasiado satisfecho, me he venido a tirar un poco, en torno a la medianoche. Pero más que por el hecho en sí de tirar, para poder pensar un poco, con tranquilidad... Es una auténtica gozada el poder disponer de unas instalaciones así en todo momento, a cualquier hora. Eso sí, esto de la huella digital quedará muy fardón, muy fashion, pero yo preferiría que fuera un dispositivo algo menos sofisticado, como por ejemplo una banda magnética similar a la de las tarjetas de crédito. Porque a veces, al cacharro éste le da por no funcionar… Y, hermano, ¡no veas el frío que pasas, sin un rayo de sol a 200 kilómetros a la redonda, con el dedo índice fuera de los guantes, dale que te pego sobre la maldita célula, esperando a que suene la flauta y se abra la puerta!”, relata Sergio al tiempo que nos escenifica el episodio, haciendo gala de unas dotes interpretativas y de una vis cómica que, a buen seguro, hubiesen hecho las delicias de sus amigos Jorge Garbajosa y Jose Calderón durante el Rookie Transition Program, el programa de transición organizado por la NBA en el mes de septiembre.
La reglamentación de la competición establece que todos los novatos de la NBA deben pasar por el Rookie Transition Program, bien con anterioridad a su año rookie (primera temporada), bien con anterioridad a su año sophomore (segunda campaña). La circunstancia de que Calderón no hubiese asistido a estos cursos de información e iniciación, made in the NBA, antes de enfundarse la camiseta de los Toronto Raptors en 2005-2006, facilitó esta coincidencia de los tres españoles, allá por el mencionado mes de septiembre. “Créeme, no sé qué hubiera sido de mí durante el Rookie Transition Program de no haber tenido a Jose y a Jorge cerca. ¡Menos mal que estaban ellos! Porque, de lo contrario, hubiese sido absolutamente insufrible… Algunas de las informaciones que nos dieron tenían cierto sentido, cierta utilidad. Pero muchas de las charlas eran innecesarias, algunas hasta descabelladas. En España, en Europa, algunas de esas charlas chocarían muchísimo. Los mandamases de la NBA deberían darse cuenta de que están dirigiéndose a jugadores que, en muchas ocasiones, cuentan con una amplia trayectoria internacional, a integrantes de selecciones nacionales, como para andar hablando de determinadas cuestiones… No merece la pena entrar demasiado en detalles, pero imagínate a nosotros tres sentados durante cuatro días seguidos, sin mover el culo de la silla por espacio de 12 horas diarias. Además, estaba la dificultad del idioma, mi nivel de inglés era muy inferior al que tengo ahora… Y lo peor de todo es que no nos permitían siquiera salir del hotel a dar un paseo. Pero gracias a que ‘Garba’ y ‘Calde’ estaban conmigo resultó una experiencia que recordaré siempre con cariño”, concluye el ex estudiantil.
A pesar de las tremendas exigencias de sus respectivos calendarios, a pesar de las diferencias horarias, los cuatro Golden Boys de la NBA, Pau Gasol, José Manuel Calderón, Jorge Garbajosa y Sergio Rodríguez, grandes amigos, mantienen un contacto de forma continuada, prácticamente semanal, sea mediante llamada, SMS o e-mail. “Es un verdadero privilegio poder compartir experiencias entre los cuatro, escuchar los valiosos consejos de Pau y de Jose, que saben perfectamente lo que se cuece por aquí… Jugar contra los Raptors y reencontrarme con Jorge y con Jose, primero en Toronto y después en Portland, han resultado experiencias inolvidables para mí. También la de viajar a Memphis el 13 de diciembre, aunque fue una verdadera lástima que Pau no pudiera jugar… Por cierto, hablando de los dos canadienses, yo siento verdadera envidia, ponlo así de claro, verdadera envidia, de ‘Calde’ y de ‘Garba’ por tener la suerte de compartir vivencias codo con codo, en el mismo equipo”, se sincera medio en serio medio en broma Rodríguez. Para añadir a continuación que “aquí, en los viajes del equipo, cada uno suele ir bastante a su bola, casi por libre… Y es que, dejando al margen los entrenamientos y los desplazamientos al pabellón o al aeropuerto, en la NBA no existe ningún tipo de régimen de equipo cuando te toca jugar de visitante. Así, por ejemplo, el mismo día del partido te tienes que andar preocupando de qué encargar al servicio de habitaciones del hotel para comer. Con lo bien que cuidan todos los detalles en la NBA, con lo bien organizado que suele estar todo, resulta bastante sorprendente que se siga manteniendo esa costumbre. Lo lógico, al menos en día de partido, sería que toda la plantilla desayunáramos y comiéramos a la vez, todos juntos. No sólo por hacer equipo, sino para evitar la incomodidad de que los jugadores tengamos que preocuparnos de qué encargar para comer”.
“Toronto es una ciudad mucho más al estilo europeo que Memphis o Portland, lo que supongo que habrá contribuido un tanto a facilitarles la aclimatación a Calderón y Garbajosa. Pero, ¡ojo!, que yo estoy contentísimo aquí, tanto en los Trail Blazers como en Portland. Creo que este es un equipo idóneo para mí y esta ciudad es muy agradable para vivir, muy bonita y tranquila”.
Además, el cariño que le empieza a profesar la parroquia del Rose Garden al jugador que porta el número 11 a la espalda crece día a día: “La gente me empieza a reconocer cada vez más por la calle, pero ni mucho menos es algo agobiante… Los aficionados de aquí son muy educados y amables. Quizá menos efusivos que en España, aunque hasta ahora siempre me han tratado con mucha cortesía y cariño. Para nada me importa que vengan a saludarme, al contrario. Eso sí, hay algo que me sorprende mucho de esta sociedad, y no me refiero sólo a los aficionados de aquí, sino también a los medios de comunicación. Y es que muchas veces viven en su propio mundo, ajenos al resto del planeta. Para ellos parece que sólo existe el anillo de la NBA. Y el desconocimiento que tienen con respecto a lo relacionado con el exterior es exagerado en ocasiones. Te encuentras con periodistas que cubren habitualmente la información de la NBA, e incluso con compañeros de equipo, que no saben siquiera que España es la vigente Campeona del Mundo de basket…”.
Mientras que en pabellones como el TD Banknorth Garden (Boston Celtics), el Continental Airlines Arena (New Jersey Nets), o el propio Air Canada Centre (Toronto Raptors) uno se puede topar con seguidores procedentes de España en cualquier encuentro, la colonia española es prácticamente inexistente en Portland, al menos en lo que se refiere a los asiduos al Rose Garden. Si exceptuamos a Ibán (sic) Soroa, claro está...
Ibán Soroa, de 31 años de edad, es un español, canario para más señas, nacido en Las Palmas y criado en Madrid desde los cinco años. Soroa, todo un apasionado al baloncesto, dirige desde hace algo más de dos años y medio una entidad financiera de Portland: “Me alegro de haber conocido a Ibán, nos hemos hecho colegas y me está ayudando a desarrollar mi círculo de conocidos, presentándome a gente nueva. Además, me está llevando también a nuevos restaurantes, lo que nunca viene mal. Que ya sabes que mi especialidad no son precisamente los fogones... Ibán y yo nos conocimos un par de días antes de Thanksgiving, que es posiblemente la fiesta más importante del año aquí, en Estados Unidos. Aunque media plantilla me había invitado a pasar el Día de Acción de Gracias junto a sus familias, lo que sin duda agradecí mucho, fue estupendo pasar la velada en casa de Ibán, trinchando el tradicional pavo y haciéndonos unas risas… ¡en español! Y es que, tras unas cuantas semanas aquí, me apetecía mucho charlar largo y tendido en nuestro idioma, la verdad”.
El detalle de varios de los integrantes de la plantilla de los Trail Blazers de cursar una invitación al compañero extranjero, en este caso a Sergio, para compartir mesa y mantel en Thanksgiving no es, por lo general, el tipo de gestos que se suelan prodigar demasiado en las franquicias NBA. Y la invitación tampoco es que se tratara de una broma, de una de las novatadas que suelen tener por blanco a los rookies… “Novatadas me han hecho pocas, y todas ellas simpáticas, ninguna desagradable. La más cachonda fue el día de nuestro estreno en casa, en el Rose Garden. Salimos del vestuario y, tras chocar manos, abrazarnos y darnos los habituales ánimos los unos a los otros, mis compañeros hicieron el gesto de saltar a la cancha, pero abriéndome paso y diciéndome que yo debía ser el primero en acceder a la pista. Cuando me quise dar cuenta me encontraba yo solo en el centro del parquet… Eso sí, con todos mis compañeros mirándome, descojonados vivos, a varios metros de distancia, desde el pasillo que da al vestuario. Como ves, buen rollito… Me llevo bien con todos ellos, aunque quizá tenga un trato más cercano con los otros dos rookies, con LaMarcus (Aldridge) y con Brandon (Roy), aunque ellos dos no sean menores de edad como yo… ¡Mira que aquí se me considere menor de edad por tener menos de 21 años! Eso es algo a lo que no me acabo de acostumbrar, te lo juro. Bueno, a lo que íbamos… También me llevo especialmente bien con Ime Udoka, por aquello de que jugó hace dos temporadas en el Gran Canaria. Pero las relaciones entre todos son muy correctas. Por ejemplo, tengo al crack de Zach Randolph detrás de mí cada dos por tres desde hace un tiempo, diciéndome que este verano se quiere venir a Canarias conmigo, a la playita. Eso sí, supongo que Randolph no lo estará diciendo demasiado en serio. El tío suele ir acompañado por un séquito de gente impresionante, todos alrededor suyo, siguiéndole a todas partes. En definitiva, en el vestuario de los Blazers hay muy buen ambiente, pero en la NBA la forma de entender las relaciones entre compañeros es diferente. Tiene poco que ver con la relación que teníamos en el Estudiantes, club en el que he forjado grandísimas amistades, para toda la vida”.
Al poco de pronunciar estas palabras, Sergio se abalanza sobre su móvil para marcar el número de un amigo común: Iker Iturbe. Al rato de charlar con el bueno de Iker, el elegido es otro buen camarada común: Javi Cabrerizo, el jefe de prensa estudiantil: “Sigo la ACB todo lo que puedo a través de Internet, sobre todo lo que hacen los clubes en donde tengo amigos. La putada es que la diferencia horaria entre Portland y Madrid, que es de nueve horas, me impide hacer llamadas más allá de las 3 de la tarde de aquí, puesto que a esa hora ya es medianoche en España. Me fastidia muchísimo terminar de jugar un partido y no poder escuchar alguna voz amiga procedente de España. Otra cosa que no me gusta demasiado es que aquí empieza a anochecer muy pronto, a eso de las 4 y media. Pero bueno, aunque uno eche de menos a su entorno más cercano, a la familia y a los amigos, lo cierto es que soy un auténtico privilegiado y no tengo derecho a quejarme”, concluye nuestro protagonista.
Cuando estas líneas vean la luz, el número 11 de los Portland Trail Blazers habrá disfrutado de la decena de fechas previas al Día de Navidad en Lake Oswego, Oregón, muy lejos de su país de origen. Pero lo habrá hecho en la mejor compañía posible: la de sus padres y la de su hermano Javier, base del Infantil del MMT Estudiantes.
Unos días más tarde, el anhelado reencuentro en Lake Oswego, Oregón, de cuatro amigos, tres de ellos procedentes de unas Islas Afortunadas situadas a 9.000 kilómetros de distancia. Qué mejor manera de brindar por los buenos augurios de este año recién estrenado, un 2007 en el que Sergio Rodríguez Gómez continuará afrontando su último desafío…
¿Último desafío? De momento, claro…
Publicat: 11 Gen 2007 - 19:37
MaNu_GiNoBiLi
Expert
Registrat: Feb 01, 2006
Ubicació: SBCenter
Ara que he tingut un momentet me le llegit!
Molt Bon article!
_________________ NarIgoN el DIos
Publicat: 11 Gen 2007 - 22:20
KRLOS
Un crack del Lleida
Registrat: Dec 16, 2006
Tucho ara m'acavo de llegir l'article que deunido jejej i esta molt be com sempre gracies per la teva feina!
Publicat: 29 Abr 2007 - 00:07
Tucho
Un crack del Lleida
Registrat: Jul 11, 2004
Ubicació: Alcarràs, l'unic lleidatà que ha estat 8 anys seguits a preferent
Sergio Rodríguez: "He progresado y mejorado en todo"
Sergio Rodríguez ha terminado su primera temporada en la NBA enfundado en la camiseta de los Portland Trail Blazers con la tranquilidad de "haber hecho un buen año", la satisfacción de haber mejorado "en todo" y el deseo de "jugar el Europeo con España" el próximo septiembre. El tinerfeño ya ha vuelto a España y aprovechó su estancia en Madrid para ofrecer una única conferencia de prensa en la que anunció un acuerdo de patrocinio con la compañía aseguradora Clickseguros, que apadrina el curso que el jugador impartirá este verano en Tenerife, y para repasar la temporada del debut en la primera Liga de baloncesto del mundo
Sergio Rodríguez, en la rueda de prensa de balance de su primer año en la NBA
Madrid, 27 Abr. 2007 (Europa Press).- El base canario de los Portland Trail Blazers, Sergio Rodríguez, reconoció que en su primera temporada en la NBA sólo puede hacer "un balance positivo" porque ha "progresado y mejorado en todo", aunque ya en España, sólo piensa en estar en la lista de José Vicente Hernández para el Eurobasket de septiembre.
"El balance es positivo, aunque ha sido difícil y largo, pero muy bonito. Tengo 20 años y ya he jugado mi primera temporada en la NBA. He progresado mucho este año. Ha sido un año muy bueno y he mejorado en todo", explicó el internacional español en su única comparecencia ante los medios tras su llegada a España.
"Acerté al irme a la NBA"
Sergio reiteró que su salto a la NBA era cumplir un sueño. "Desde pequeño quería jugar en la NBA, era un sueño para mí. Adaptarme al equipo y a la ciudad al principio fueron difíciles, pero las cosas al final han salido bien", aseguró.
Y es que en Portland, además, el canario reconoce que ha tenido su temporada más regular. "He sido la más regular también en cuanto a esfuerzo. Acerté al irme a la NBA porque juego en contra de los mejores. Si tuviera que volver a tomar esta decisión, lo haría", señaló.
De esta temporada donde se ha codeado con las estrellas americanas, el base reconoció que le han "sorprendido muchos jugadores". "Quizás lo que me hizo más ilusión fue jugar ante Kevin Garnett por ser el partido que más minutos tuve y porque era ante él, pero es que aquí en cada equipo hay una estrella", confesó.
Y por eso tiene "sensaciones buenas" para la próxima campaña. "En Portland se respira un gran ambiente. La gente joven hace que el aire sea bueno. Esperamos meternos el año que vien en los Playoffs".
Lo que sí tiene claro el tinerfeño es que tiene que "empezar muy fuerte en la Liga de Verano" para ganarse la "confianza" de su técnico, que al principio de este año no contaba mucho con él.
Una temporada de la que asegura que no hubo nunca "malos" momentos. "He tenido muchos momentos buenos y algunos no tan buenos, pero nunca malos. El partido ante Minnesota, después de no haber jugado seis partidos, fue un día para decir: 'Estoy aquí'", dijo.
De los Plyoffs de la NBA, Sergio Rodríguez no dudó en hablar de la serie de Toronto, donde está José Manuel Calderón y el lesionado Jorge Garbajosa. "Es una eliminatoria abierta donde los Raptors tienen sus opciones, aunque los Nets tienen más experiencia con jugadores como Vince Carter o Jason Kid. Toronto, de todas formas, ha hecho un buen año", destacó.
Cuestionado sobre si los doce jugadores que estuvieron en el Mundial de Japón fueran a la NBA, Sergio cree que podrían competir. "No sé si ganaríamos, pero competiríamos a un gran nivel. Somos los campeones del mundo y podemos competir con ellos", advirtió sobre la calidad del combinado nacional.
"La Selección es algo prioritario para mí y es un orgullo"
El base canario, que viene de pasar unos días de vacaciones en Miami, quiere descansar en su tierra, Tenerife, donde impartirá un clínic con niños, para luego disputar la Liga de Verano con su equipo aunque tiene muy claro que el objetivo es figurar en la lista de 'Pepu' Hernández para el Eurobasket.
"Tengo la Liga de Verano con Portland y ya veremos qué pasa. Tengo ganas de ir al Europeo. Siempre he dicho que ir a la selección es algo prioritario para mí y es un orgullo", reconoció.
Por eso, Rodríguez está convencido de que Portland no le pondrá ninguna pega para estar presente en la cita continental, que además se celebrará en España. "No ha habido ninguna posibilidad de eso porque yo lo dejé muy claro desde el principio", explicó.
"Somos los campeones del mundo, pero la baja de Jorge Garbajosa es muy sensible para nosotros, pero hay que salir adelante sin él. En el Europero hay menos equipos que en el Mundial y con selecciones que podrían haber estado en Japón y será complicado, pero nunca se sabe", afirmó sobre el Eurobasket.
Sergio, por otro lado, eludió pronunciarse sobre una posible salida de su equipo uno de sus compañeros de selección, Pau Gasol. "No sé si dejará Memphis, eso hay que preguntárselo a Pau. No meterse en los Playoffs es un palo, pero son épocas y cosas que pasan", dijo.
El 'Chacho' desde Portland, además, no pierde de vista lo que ocurre en la ACB y sigue también a su ex equipo, el MMT Estudiantes. "He intentado seguirlo, pero ver los partidos era complicado y lo seguía entonces por internet. Estudiantes empezó mal, pero se recuperó y espero que se metan en los Playoffs. Además, este año los Plyoffs estarán muy igualados y podrá ganar cualquiera", concluyó.
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